GHOST
Por Roberto Baños Villalba
Era una tarde de Navidad.
Venía corriendo como un poseso por la acera y dobló la esquina a toda velocidad.
Se pegó a la fachada y miró hacia atrás para ver si le seguían. Al comprobar que no, dio un bufido y se secó la frente llena de gotas de sudor. Sacó del bolsillo derecho una manzana hermosa y clavó en ella sus dientes dejando una huella del pedazo arrancado.
Qué rica –pensó-, con el hambre que tenía y la oportunidad que tuvo de ver a la tendera de la frutería, dos calles más abajo, distraída en despachar a una clienta.
