LA CARRERA
Por Roberto Baños Villalba
¡Por fin, estaba convirtiendo su sueño en realidad… ¡.
Iba a tomar la curva a 180km/h, pilotando una imponente moto de 500 cc. Prácticamente vestía de azul y blanco de base, si bien luego, las etiquetas publicitarias que llevaba cosidas al traje de tejido especial eran tan variadas, que le daban un aspecto circense de hombre-anuncio.
¡El casco sí que era bonito!. Una vez bajado el visor ahumado que protege la vista del exterior y de los impactos de los mosquitos cuando se estampan contra él, semejaba un astronauta en activo.
Su mente comenzó a trabajar en tanto sus reflejos de forma sincronizada obedecían las órdenes que tanto a través de sus manos, pidiendo más gas, o de sus pies, solicitando cambios rápidos y sincronizados, le llegaban.
