EL EQUIPO MÉDICO HABITUAL
Se encontraba ya listo para empezar.
Tenía la bata verde puesta y había pasado por el lavado de manos de desinfección. El equipo estaba también preparado y el paciente tendido sobre la mesa de operaciones, hablando con el anestesista.
No le va a doler nada -le dijo- sólo va a sentir un fuerte calor que le subirá del brazo donde está el suero hacia la cabeza. No se ponga nervioso. Será una sensación rara. Cuando esto suceda intente contar despacio del uno al diez, al tiempo que piensa en el grafismo del número que vaya a decir. Dentro de un rato todo habrá pasado.
Cuando el ayudante le dijo al doctor que podía empezar cuando quisiera, miró hacia la puerta traslúcida de separación del quirófano y vio la figura de la esposa del paciente de pie a través de ella. Era una mujer imponente, alta, rubia, de bonitas y largas piernas, capaz de hacer volver la vista a su paso, a cualquiera.
