THRILLER
Por Roberto Baños Villalba
Aquel barrio parisino era de lo más típico.
Los comerciantes se conocían desde hacía mucho tiempo. El de las frutas y verduras avisaba a sus colegas cada vez que había una partida especial o alguna fruta tropical desconocida a buen precio.
André el panadero, les decía a qué hora salía el pan, para que lo compraran aún caliente. Marc, les decía qué pescado era el más fresco aquel día. Alain, se encargaba de arreglar cualquier radio o aparato eléctrico estropeado, y el zapatero Jacques, procuraba decir a cada uno cuando sus suelas se veían ya gastadas para que pasasen por su taller.
La excepción a la regla era René, propietario de una vieja peluquería. Introvertido, huraño, un tanto desarrapado, vivía en la trastienda de su tienda y rara vez a nadie se le ocurría acudir, ya que su antipático proceder hacía que sólo algún visitante ocasional lo hiciera, mientras que los vecinos prefer ían utilizar otra peluquería varias calles más arriba cuya limpieza, espejos y luces hacían apetecible entrar.
